Las ciudades modernas están llenas de edificios de gran altura: torres de oficinas, centros comerciales y complejos residenciales que superan hasta los 50 pisos, como la Torre Colpatria, en Bogotá o el edificio Bacatá, que cuenta con 67 pisos. Esta tendencia hacia la verticalidad ha traído consigo beneficios urbanos, pero también plantea desafíos importantes, especialmente en caso de un incendio; por eso, es importante implementar medidas específicas de protección contra incendios para evitar la rápida propagación de las llamas y el humo.
Evacuar de manera segura en estas circunstancias no es tarea fácil y requiere una cuidadosa planificación técnica y una buena organización humana. En un edificio de más de 20 pisos, el tiempo de evacuación se extiende, las rutas de salida pueden congestionarse, los equipos de emergencia tienen dificultades para llegar a los pisos superiores y el humo se convierte en un enemigo invisible que se propaga rápidamente por las salidas. Todos estos factores hacen que la protección contra incendios sea una prioridad fundamental.
¿Qué es la evacuación en edificios de altura?
Desalojar edificios altos significa que muchas personas tienen que recorrer largas distancias subiendo y bajando escaleras. Para este tipo de evacuaciones se requiere la ayuda de equipos de rescate con formación especializada, pues factores como la altura, el diseño del edificio, el número de ocupantes y las limitaciones de movilidad de algunas personas pueden complicar una salida por su cuenta.
Según el Código de Seguridad de Vida de la Asociación Nacional de Protección contra Incendios (NFPA 101), los edificios altos, ya sean nuevos o antiguos, deben seguir ciertas pautas para garantizar una evacuación segura. Entre estas pautas, se incluye la necesidad de tener múltiples escaleras y ascensores, así como la instalación de sistemas automáticos de rociadores contra incendios. Estos sistemas deben estar equipados con válvulas de control y dispositivos que detecten el flujo de agua en cada piso, con el objetivo de controlar el fuego de manera temprana y reducir la necesidad de evacuar a todos los ocupantes del edificio.
Estrategias y soluciones para mejorar la evacuación
Aunque los desafíos son significativos, hay soluciones efectivas que pueden mejorar la seguridad de quienes están dentro:
1. Evacuación por fases y refugios seguros
Una de las tácticas más efectivas es la evacuación por fases. En lugar de evacuar a todos al mismo tiempo, se comienza con las personas que están en mayor riesgo, mientras que los demás se quedan en áreas seguras hasta que sea su turno de salir. Esto ayuda a disminuir la congestión en las escaleras y hace que la evacuación sea mucho más eficiente.
2. Rutas de escape bien diseñadas y señalizadas
Las rutas de evacuación deben estar bien definidas, iluminadas y sin obstáculos. Esto implica tener escaleras separadas, múltiples salidas y señalización dinámica que ayude a las personas, incluso en condiciones de poca visibilidad. Además, es importante considerar que no todos evacuan al mismo ritmo, ya que hay una diversidad en las capacidades físicas.
3. Sistemas avanzados de detección y alarmas inteligentes
Los detectores de humo, las alarmas automáticas y los paneles de control que pueden identificar el origen del fuego son esenciales para alertar de manera rápida y precisa a quienes están en peligro inmediato. Una comunicación efectiva entre los sistemas de alarma y los ocupantes no solo reduce los tiempos de respuesta, sino que también ayuda a evitar evacuaciones masivas innecesarias que pueden saturar las rutas de salida.
4. Ascensores y montacargas
En los edificios altos, los ascensores y montacargas son fundamentales para el movimiento diario de personas y mercancías. Sin embargo, en caso de un incendio, estos sistemas verticales pueden convertirse en vías que propagan el fuego y el humo. Si los conductos de los ascensores no tienen la protección adecuada, las llamas y los gases tóxicos pueden moverse rápidamente entre los diferentes pisos del edificio, lo que incrementa el peligro para quienes se encuentran dentro.
En conclusión, evacuar un edificio de gran altura durante un incendio es un desafío que requiere una mezcla de ingeniería, planificación, capacitación y una sólida cultura de seguridad. Desde las rutas de evacuación hasta los sistemas de control de humo, cada detalle puede sumar o restar valiosos segundos en una situación de emergencia. La implementación de normativas como el NSR-10 en Colombia, que se alinea con los estándares internacionales de la NFPA, es un paso fundamental para construir edificios más seguros. Sin embargo, la verdadera seguridad se alcanza solo cuando estas normativas se aplican de manera estricta durante el diseño, la construcción y la operación del edificio. Es crucial proteger adecuadamente los espacios críticos, como las zonas técnicas, los ascensores, las fachadas y las áreas comunes. Además, cada persona dentro del edificio debe conocer y practicar los procedimientos de emergencia.
¿Interesado(a) en una asesoría integral?
Si quieres conocer más sobre el tema, te invitamos a hablar con nuestros expertos quienes responderán con prontitud todas tus preguntas.
Quiero más información.
¡Gracias por leernos!
También te recomendamos leer: Técnicas avanzadas en rescate en alturas: Nuevas metodologías y equipos para rescates seguros